Bastián.-
No me esperé el golpe. Apenas si pudo hacerme girar la cara, pero rápidamente sentí el ardor y una punzada de dolor en la cuenca de mi ojo, ¡Sí que pega duro!
— Puedes golpearme todo lo que quieras, pero estás en deuda conmigo, tú decides si ponerte en mi contra o llevar el papel de esposa como se debe –Tiro en la cama el contrato matrimonial –. Léelo con detalle y consúltalo con tu almohada. Ahora todo lo conversarás conmigo, Bella ya no tiene las manos metidas en este asunto, así