Elizabeth.-
Caminé por el lugar con el cachorro en mis brazos recibiendo sus lamidas sobre mi rostro, mis tacones retumban en el piso de cedro, observo los grandes ventanales estoy segura que deben tener una vista hermosa d e la montaña, pero están cubiertas por persianas oscuras.
A simple vista puedo notar que el lugar es inmenso, me aventuro en encender unas de las luces, pero no logro conseguir los interruptores.
— Creo que buscas esto –aparece Bella con un pequeño control en la mano, p