Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo 24 – Ecos del Despertar
El fuego no se apagó cuando abandonaron la cámara de Veyrion.
Se aferró a Rhea como una segunda piel, como un aliento invisible que rozaba cada centímetro de su cuerpo desde dentro. No era solo calor. Era memoria viva, emoción encarnada, un vestigio antiguo que la acompañaba con cada paso. El fuego, ahora transformado, no solo ardía para defender o atacar; ardía para revelar, para reclamar







