Jasmine se detuvo frente a la entrada del resort un momento antes de entrar. El lugar gritaba lujo. Se odió a sí misma por no haberse arreglado; vestía una simple blusa, pantalones de cuero y zapatillas. Pensó que sería uno de esos tantos hoteles donde solía verse con amigos. Se ajustó la chaqueta y consultó su teléfono una vez más.
Él le había dicho que enviaría a alguien a buscarla en cinco minutos. Esos cinco se convirtieron en diez, pero justo cuando estaba por llamarlo, un hombre al que re