Cap. 94: La propuesta.
Semanas después.
El cielo estaba despejado esa noche, lleno de estrellas que titilaban como si la ciudad entera hubiera decidido suspenderse en un suspiro. Amelia se dejó guiar por la mano firme de Iker, sin hacer preguntas, aunque la intriga le chispeaba en la mirada. Estaban en la azotea de un edificio alto, desde donde se divisaba el perfil nocturno de la ciudad.
Un helicóptero esperaba con las hélices ya en movimiento. Amelia se detuvo.
—¿Iker...? —preguntó, sin saber si reír o quedarse b