Cap. 51: El rescate.
El sonido de las sirenas rompía el silencio opresivo del lugar. Las camionetas de la unidad especial se detuvieron frente a la entrada de la bodega, levantando una nube de polvo que se mezclaba con el resplandor de las luces de emergencia. Blair saltó de la cabina antes de que el motor terminara de apagarse, con el arma al frente y el rostro endurecido.
—Iker, quédate en la camioneta —ordenó sin mirarlo—. No salgas hasta que confirmemos que el área es segura. No voy a arriesgarte, ni a ti ni a l