Cap. 33: ¿Te quitaste la ropa por gratitud o por placer?
Los primeros pasos fueron torpes. Ella se dejó guiar, aunque la proximidad de su cuerpo le robaba concentración. Poco a poco, sus movimientos se fueron acoplando. Él marcaba con suavidad, ella respondía con naturalidad. La música los envolvía, cada nota acercándolos más, como un hechizo lento que calaba en la piel.
El laboratorio, con sus luces tenues y aparatos electrónicos parpadeando en segundo plano, se volvió un rincón fuera del tiempo. Bailaron entre risas, con roces apenas disimulados en