Cap. 34: La cómplice perfecta.

Lisandro trastabilló un paso, sorprendido por la reacción, pero enseguida volvió a acercarse con los ojos inyectados de celos.

—¿Qué pasa, Balmaceda? ¿Te molestó que interrumpiera tu numerito? —escupió con desprecio—. ¿O te fastidia que yo haya sido el primero en tocarla?

Amelia palideció. Iker dio otro paso al frente, con los puños apretados, pero se contuvo al ver los ojos de ella suplicándole silencio.

—No te atrevas —gruñó él—. No te atrevas a hablar de ella como si fuera tuya.

—¿Y tú sí pu
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP