Cap. 300: Un amor inesperado.
CAP. 117
Vera levantó el brazo y le apuntó directo al pecho.
—No te muevas —siseó.
En ese instante, una contracción brutal la partió en dos. El dolor físico fue tan desgarrador que las piernas le temblaron, amenazando con hacerla caer. Vera apretó los dientes, conteniendo el grito que le subía por la garganta. Sabía que si mostraba un segundo de debilidad, él se le echaría encima.
Marco se congeló, levantando las manos, pero con una sonrisa cínica.
—Tranquila... Suelta el arma, Vera —dijo, inte