Cap. 303: Un amor inesperado.
CAP. 120
La puerta de la habitación se abrió y Amelia, Fabiola e Iker entraron a pasos rápidos. El bebé descansaba en la cuna de metal junto a la cama, envuelto en sus mantas.
Al ver a su hermana, Fabiola corrió y se lanzó a sus brazos, sollozando con fuerza.
—¡Vera! Pensé que no te iba a volver a ver —dijo Fabiola, pegando su rostro al de ella.
Ambas se abrazaron con fuerza, llorando juntas y descargando toda la tensión acumulada de las últimas horas.
Mientras tanto, Amelia caminó directo haci