Cap. 301: Un amor inesperado.
Cap. 118
En ese instante, unos neumáticos chirriaron con violencia a la entrada del callejón. Unas luces altas barrieron la oscuridad, cegándola por un segundo, y la silueta de una camioneta negra se detuvo de golpe. La puerta se abrió y Teo saltó del vehículo antes de que este frenara por completo.
—¡Vera!
Teo corrió hacia ella, derribándose de rodillas en el suelo sucio, y la envolvió en sus brazos con un agarre desesperado. La levantó del suelo, pegando su rostro al de ella, llenándola de be