Cap. 231: Un amor inesperado.
Pasaron los días y Vera sentía el cansancio acumulado. Se sentaba cada mañana frente a la mesa de madera de la cabaña con periódicos locales y el móvil encendido, buscando anuncios de empleo que no exigieran historial crediticio ni verificaciones de antecedentes. No podía arriesgarse a que el hombre que la contrató para robar el proyecto de Teo la encontrara. Tenía que trabajar en limpieza o sirviendo mesas, cualquier oficio que mantuviera su rastro fuera de los radares.
Fabiola se acercó y de