Cap. 219: Un amor inesperado.
CAP. 36
El amanecer apenas teñía el cielo de un gris plomizo cuando un estrépito de cajas y pasos apresurados sacó a Teo de su letargo. Se levantó de golpe, con el corazón martilleando contra las costillas, y salió a la estancia principal con los nervios de punta. Allí encontró a Fabiola cargando las pocas pertenencias que les quedaban.
—¿Qué ocurre? —preguntó Teo, interceptándola en el pasillo—. ¿Por qué están empacando?
Fabiola ni siquiera lo miró. Tenía el rostro serio, marcado por una deter