Cap. 218: Un amor inesperado.
CAP. 35
En una oficina sumida en la penumbra, el humo de un cigarro flotaba bajo la única lámpara de escritorio encendida. Los tres hombres permanecían de pie, con la ropa sucia y el rastro del miedo todavía pegado a la piel. El que parecía el líder dio un paso al frente, apretando una venda ensangrentada en su brazo.
—Señor, usted nos dijo que no había peligro —soltó el hombre con la voz temblorosa—. Dijo que solo era para darles un susto, que era un juego, una advertencia. Pero esa mujer... e