Cap. 215: Un amor inesperado.
Cap. 32
Para Teo la confesión de Vera, no tenía sentido. Él se había portado con ella tal como era: exigente, controlador de los tiempos, de la comida; un manojo de manías que solían alejar a cualquiera. Había sido el jefe difícil, el genio que no admite errores y que la obligaba a seguir su ritmo frenético. ¿Cómo era posible que una mujer tan fuerte hubiera visto algo digno de amor en medio de ese caos?
En ese momento, el móvil vibró con fuerza. Era Mara. Su corazón reaccionó por inercia, pero