Cap. 216: Un amor inesperado.
Cap. 33
Fabiola se movía con agilidad por la cocina, tarareando una canción mientras picaba verduras.
—Tu jefe está muy serio, pero es bien guapo —comentó Fabiola, echando un vistazo hacia la sala—. Y mira todas esas atenciones... ¿Crees que le agrade mi comida?
—A Teo no le agrada lo que nosotros comemos —respondió Vera, recostada contra el marco de la puerta, vigilando el pasillo—. Tiene una dieta estricta, cuenta cada caloría. No va a tocar ese guiso con grasa ni aunque muera de hambre.
Fabi