Cap. 206: Un amor inesperado.
Cap. 23
Vera sintió un nudo en la garganta al ver a Teo así. El hombre que siempre tenía el control estaba intentando conectar con sus raíces de una forma torpe y eso la desarmó. Teo levantó la cabeza y la miró de cerca; tenía los ojos nublados por el malestar, pero la miraba con una ternura que ella no supo cómo manejar. Estaban tan cerca que el aliento de él le rozó los labios.
Vera reaccionó enseguida y se separó. Lo ayudó a sentarse en un taburete alto, tratando de ignorar que le temblaban