Cap. 205: Un amor inesperado.
Cap. 22
Vera empujó la silla de ruedas por la rampa de la clínica con movimientos rápidos. Ayudó a Teo a sentarse en el asiento del copiloto, moviéndose con una precisión que evitaba cualquier contacto innecesario. En el asiento trasero descansaba una bolsa con los medicamentos.
El motor del auto arrancó y Teo se hundió en el asiento. Sentía que el mundo todavía se movía un poco. Miró de reojo el perfil de Vera; ella tenía la mandíbula apretada.
—Gracias, Vera. De verdad... no sé qué habría hec