Cap. 176: El último recuerdo.
Cap. 54
Iker caminó por el pasillo de la prisión. El cemento devolvía el eco de sus pasos. Llegó a la sala de visitas. Se sentó frente al vidrio. Natalia apareció segundos después. Sus ojos brillaban con una luz febril. Tomó el auricular con manos temblorosas.
—Viniste, mi amor —susurró ella—. Sabía que no podrías olvidarme.
Iker tragó saliva. Fingió una mirada rota. Se pegó al cristal.
—Me di cuenta tarde de que Amelia ya no importa —mintió—. Ella me engañó, Natalia, se fue con Lisandro. Vine