Cap. 157: El último recuerdo.
Cap. 35
Lisandro tocó la puerta del apartamento de Iker y Amelia, con una bolsa de "suministros para bebés" que Teo le había pedido comprar: pañales de juguete, biberones y cremas ficticias. Teo abrió de golpe, con Mateo el robot a su lado.
— ¡Tío! ¡Llegaste! Ven, las clases empiezan ya —dijo Teo, tirando de su mano.
Dentro, Iker y Amelia esperaban en el salón, con dos muñecos realistas de bebés recién nacidos sobre la mesa: piel suave, ojos que parpadeaban, mecanismos para "llorar" o "orinar".