Cap. 13: Espero que seas tú el padre de Teo
Amelia lo miró con un destello helado en sus ojos.
—¿Qué te hace pensar que es tuyo? —replicó, cada palabra afilada como una daga—. Ah, cierto según tú, sin ti yo no era nada. Pues te equivocas. Porque esa misma noche, después de nuestro divorcio, encontré a alguien que sí me vio, que sí me hizo sentir viva. Y ese hombre es el padre de Teo.
El rostro de Lisandro se contrajo en incredulidad y furia. La tomó de los brazos con brusquedad, apretándola contra él.
—¡Mientes! —rugió, con los ojos enc