Cap. 14: Experimento fuera de control.
Amelia respiró hondo, obligando a sus piernas a mantenerse firmes. Sus manos seguían temblando, pero no podía permitirse derrumbarse delante de él. Ya había mostrado suficiente vulnerabilidad. Apretó los labios, dio un paso hacia la ventana, y con la mirada aún clavada en algún punto indeterminado del exterior, habló con voz más firme de lo que esperaba.
—Antes de que te acerques a mi hijo con un bastoncillo de algodón o una orden judicial —dijo sin rodeos—, quiero que me demuestres qué clase d