Fragmentos de una nueva vida.
El sol se filtraba suavemente a través de las enormes ventanas de nuestra habitación, dibujando líneas doradas en las cortinas de lino. Por un momento, abrí los ojos y me permití disfrutar de la calidez de la luz en mi rostro. Estaba acurrucada contra Oliver, quien todavía dormía. Su respiración era pausada, y su brazo seguía descansando alrededor de mi cintura, como si, incluso en sus sueños, intentara mantenerme cerca.
Moviéndome con cuidado para no despertarlo, me liberé de su abrazo y me se