Sacrificios y esperanzas.
La mañana llegó más rápido de lo que esperaba, con rayos de sol que se filtraban a través de las cortinas y me golpeaban el rostro. Abrí los ojos lentamente, sintiendo la pesadez de la decisión que debía tomar hoy. Mi cita en el hospital estaba programada para las diez en punto, y cada minuto que pasaba me acercaba más a un momento que parecía inevitable.
Me moví hacia la cocina, donde el silencio de mi pequeño apartamento era casi ensordecedor. Mientras llenaba un vaso con agua, mis manos temb