Me señala que rodee la barra para ir hacia donde él está, yo giro mi cabeza para ver a los chicos y Sole, como era de esperar, está mirándome con la boca abierta; le guiño un ojo y camino hacia el otro lado. Cuando llego, quedo de frente a él, posa sus manos sobre mis caderas y me mira fijamente a los ojos por unos segundos, luego me alza para sentarme en la barra.
—Ponte cómodo —susurra a centímetros de mi rostro.
Me recuesto, levanto mi top dejando mi estómago al desnudo, y él empieza el ritu