NIKOLAI MALISHEV
Mi mano se aferra a su pequeña cintura. Aria quedó en completo silencio después del beso y una de las tantas confesiones que le he hecho saber. Mis celos y la posesividad con ella aun no disminuye. Le he advertido, no me tomó en serio, es hora que me haga cargo de ese profesor de cuarta.
Decido llamar a Isagi, el escolta personal de mi padre. Que atiende en segundos.
-Isagi, necesito que vigiles a alguien. Asegúrate de que ningún idiota se acerque a su casa otra vez. Y si lo ha