ARIA
Nikolai no dejaba de besarme mientras me cargaba con facilidad, subiendo las escaleras de mi casa. La intensidad de sus besos era casi desesperada, como si no pudiera esperar más, como si quisiera devorarme por completo. Me aparté riendo, al ver su frustración al no encontrar el camino.
—Joder...—maldice entre dientes con fastidio, su voz grave resuena en el pasillo.
—Eso te pasa por no usar la puerta —digo, tomando su mentón con firmeza para hacerlo mirarme. Su respiración es agitada,