Capítulo 6.- Grietas en el acero.
La madrugada envolvía la ciudad en un silencio pesado. El sonido de las sirenas aún resonaba en la mente de Blair después de un turno largo y agotador. El cuerpo le pedía descanso, pero su mente estaba inquieta.
Se había convencido de que ver a ese hombre en el bar había sido una coincidencia, nada más. Sin embargo, cada vez que cerraba los ojos, volvía a ese instante: sus palabras, sus ojos grises ardiendo con una intensidad que la había desarmado.
—No, puedo creer que ese hombre haya estado