Capítulo 26.- El precio del poder.
El salón seguía vibrando con el eco fantasmal de los disparos, pero ahora un silencio más pesado, más siniestro, se había tragado el ruido. El humo de la pólvora flotaba en el aire, denso y acre, como el aliento de una bestia herida. Los guardias, una jauría disciplinada y cruel, rodeaban a Cyrus y a Blair. Ella lo sostenía del brazo, sus dedos aún temblorosos por la adrenalina y el miedo, pero su mirada estaba fija en él, en su rostro pétreo. Él era el único ancla, un faro inquebrantable en la