Capítulo 14.- El magnate desarmado.
El despacho de Cyrus Cross en la torre principal era un santuario de poder. Cristales que daban vista a toda la ciudad, muebles de madera oscura, acero y mármol, y una atmósfera que imponía respeto a cualquiera que osara cruzar la puerta, pero esa noche, mientras permanecía solo, no quedaba nada del magnate altivo que todos conocían.
La copa de whisky en su mano temblaba apenas. El fuego del alcohol ardía en su garganta, pero no lo suficiente como para apagar el fuego que Blair había dejado en