Capítulo 11.- Fuego contenido.
La noche en la clínica l era un mar de silencio, roto solo por el lejano pitido de las máquinas y algún paso perdido en el pasillo. Blair se removió en la cama con inquietud, incapaz de encontrar una postura que no le recordara el ardor de la herida. El brazo vendado pesaba, y el calor bajo las sábanas se hacía insoportable.
Cuando abrió los ojos, lo vio. Cyrus estaba allí, sentado en el sillón junto a la cama, con la chaqueta colgando del respaldo y la camisa abierta en el