Vera sabía lo que quería, y no era más que algunas noches de pasión con el apuesto fiscal italiano. Le había preguntado a su padre si sabía cuánto tiempo se quedaría Leone en la ciudad. Hace mucho que para Duque y Rosa Sinclair los intereses amorosos de su hija menor los pasaban por alto, mientras no le rompieran el corazón.
Así que, a pesar de que la pregunta no le pasó desapercibida a su padre, este no preguntó por qué. Pero además de todo, había dos motivos que su corazón ocultaba; uno lo ex