Vera tomó el bolígrafo que tenía sobre la mesa y lo giró entre los dedos, ese gesto de cuando procesaba cosas que requerían más de una variable simultánea. La ventana frente a ella daba al distrito financiero de Denver, esos edificios que ella conocía desde adentro mejor que casi nadie, con sus empresas y sus contratos y sus relaciones cruzadas que eran el mundo donde vivía la cara limpia de la Corona Negra.
—Leone. —Lo dijo con ese tono específico que usaba cuando iba a decir algo que no era p