—Si no soy firme, todos creerán que no pasa nada por cometer errores cuando trabajan para mí. Espero que, con el tiempo, te acostumbres.
Eso era lo que Leo había escrito en una pequeña nota que guardó dentro de un estuche con un deslumbrante juego de joyas de diamantes.
Aunque no era una disculpa directa, entendí perfectamente lo que quería decir, y me alegró leer aquellas palabras.
Sin darme cuenta, una sonrisa apareció en mi rostro.
Un vestido color vino captó inmediatamente mi atención. Vení