Marzo de 2001
Sábado. ¡Por fin! Salí de la cama con una sonrisa en el rostro. Miré el reloj y vi que eran las ocho de la mañana. ¡Perfecto! Sin perder tiempo me dirigí al baño para asearme. Volví a mi cuarto para vestirme y ponerme un atuendo acorde a la ocasión. Era el día que le diría a Antoine que sí quería ser su novia. Bianca me miraba desde la puerta de mi cuarto y no dejaba de sonreír.
—¿A dónde vas tan temprano? —preguntó.
La miré de reojo y no pude evitar ponerme colorada.
—Iré a casa