¡Joder! Di un brinco cuando el hizo un movimiento raudo y se dio la vuelta sobre el colchón. Podría quedarme todo el día, mirándolo dormir, pero eso me convertiría en una persona muy rara, así que opté por terminar de vestirme e irme de allí.
Por suerte encontré las llaves de la puerta principal y la abrí. Tomé mi bolso que se encontraba en una mesita al lado de la entrada.
Bajé las escaleras a toda prisa y cuando llegué a la planta baja me percaté que no tenía llave para abrir la puerta que da