Nunca fui la más linda de la clase. Ni siquiera estaba entre las más guapas. Esa distinción se la llevaban las niñas que eran mis mejores amigas en su momento. Yo poseo el don innato de rodearme de gente mucho más atractiva que yo. Nunca he estado de acuerdo con la estrategia de algunas mujeres de tener solo amistades menos agraciadas que ellas para poder sentir que destacan.
No es que yo fuese fea cuando era niña, pero era invisible para la gran mayoría de mis compañeros de clases (excepto cua