Un manto negruzco con azul oscuro y tonalidades púrpura, repleto de estrellas, se ciñe sobre ellos. Un cielo perfecto para la ocasión.
A Antoine solo le lleva un par de segundos tomar esta decisión. No entiende porque lo hizo. Es el sitio al que recurre cuando se siente abrumado y necesita alejarse del mundo. Jamás sintió la necesidad de compartir su lugar especial con nadie, y mucho menos con una mujer.
—¡Dios mío! —Ella se lleva las manos a la cara—. Que chiste tan malo.
Es el tercero que dice