Chequea su imagen en el cristal de la ventanilla. Acto seguido, coloca una mano frente a su boca y sopla, para comprobar su aliento. Se pasa la mano por el cabello, acomodándose algunos mechones rebeldes. Se vuelve a mirar en el reflejo del vidrio, toma una gran bocanada de aire y la suelta muy despacio. Emily llegará en cualquier momento, y con el paso de cada segundo se siente más y más nervioso. No entiende el motivo, pues no es la primera vez que tiene una cita furtiva.
¿Qué tiene Emily, que