Un par de horas antes...
Eran las siete de la mañana y Seo-jun caminaba con paso rápido por las aceras. Su aliento formaba una nube de vaho visible en el aire fresco del amanecer. Los primeros quioscos ya estaban abiertos, con las portadas de periódicos y revistas alineadas en perfecta formación, aguardando a los madrugadores. Con el ceño fruncido, Seo-jun se detuvo en cada uno de ellos, inspeccionando con atención las publicaciones del día.
Tal como Samanta había advertido, las imágenes de Jas