Cuando la puerta de la limusina se abrió, Jasiri entró con paso firme. Michael ya la esperaba, ajustándose el nudo de su corbata frente al espejo retrovisor. Vestía un esmoquin negro clásico, con un toque moderno que realzaba su porte. La chaqueta entallada y el satén del lazo oscuro brillaban bajo las luces tenues del vehículo, dándole un aire de sofisticación digno de portada de revista. El hombre ideal, el acompañante perfecto para la estrella de la noche.
Al verla subir, Michael quedó sin p