Seúl, habitualmente vibrante, dormía en la calma de las festividades. Sin embargo, el mundo de Jasiri continuó girando, impulsado por la inercia de la gira y el peso de su carrera. Mientras otros descansaban, ella y su equipo persistieron en la rutina implacable.
Esa vez, la despedida de Michael tuvo un matiz diferente; ya no compartían sólo una fachada, sino también una amistad que, aunque ligera, les ofrecía un consuelo mutuo.
Frente a las cámaras, Michael sonrió al acercarse a Jasiri, deposi