꧁ ISABEL ꧂
Cuando por fin salimos del hospital, el aire frío de la mañana me golpeó el rostro con una mezcla de realidad y vértigo. Luna dormía aferrada a mi pecho dentro de la manta rosa, con ese olor tibio a leche y vida nueva que me anclaba a la tierra. Hugo coloca la sillita en el asiento trasero y me guía para ajustar los cinturones diminutos. Mis manos tiemblan. Luna protesta con un quejido y mi corazón se deshace. Nunca pensé que lo primero que haría como madre sería aprender a sujetarla