꧁ ISABEL ꧂
El silencio de la casa me resultó insoportable. No era un silencio real, sino uno de esos que parecen cargados de ecos invisibles: pasos que no están, voces que se niegan a salir. Cada rincón olía a él, a su colonia cara, a la mezcla de poder y arrogancia que siempre dejaba detrás. Alejandro se había ido como ladrón en la madrugada, sin una nota, sin una palabra, sin siquiera un gesto que me permitiera entender lo que había pasado entre nosotros.
Me odié por la forma en que mi cuerpo