Mundo de ficçãoIniciar sessãoAlejandro llegó a la mansión como quien regresa a un refugio que, esa noche, le parecía tan acogedor como una trampa. La puerta se abrió sin ceremonia; el recibidor seguía iluminado a media luz, las flores de la mesa olían a almizcle y servían de pantalla para el despliegue: cuadros de familia, esculturas sobrias, una alfombra que amortiguaba los pasos.
Él cruzó el salón con la chaqueta colgando del hombro, el gesto







