Capítulo 118
꧁ ALEJANDRO꧂

A veces cerraba los ojos y oía las palabras de mi padre, tan nitidas en mi mente: “Un Castillo no huye, un Castillo enfrenta”. Lo decía con esa voz grave que parecía dictar mandamientos. Si supiera que su heredero pasaba noches en vela persiguiendo el fantasma de una mujer que ya no estaba… mientras que la que estaba, lo detestaba con todas las fuerzas de su ser.

Afuera la noche era espesa, húmeda, como si el campo respirara lento. Desde el gran ventanal podía ver las luces amarille
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