Salvatore Gianluca
Ante la petición de Roxanne, decidí respetar su voluntad. Por mis malditos caprichos, ella había perdido a nuestro hijo. Ya no me importaba si era hijo de Renato o mío; lo único que realmente importaba en este momento era que ella debía sanar y ser feliz, y yo no iba a impedírselo por mis propios deseos egoístas.
Regresé a la cabaña, ese lugar oscuro, frío y desolado, que por ahora era mi refugio. La verdad, ni siquiera tenía ánimos de buscar un espacio lleno de lujos, aunqu