Roxanne Meyers.
Me desperté con una resaca emocional después de llorar toda la noche. Aunque físicamente me sentía mejor tras la pérdida de mi bebé, el peso de la tristeza seguía ahí, aplastándome.
Miré a mi alrededor con la vana esperanza de encontrar sus ojos grises, esos que solían darme consuelo con solo mirarme. Pero mi corazón se quebró al darme cuenta de que lo único que quedaba en esa habitación era su recuerdo. Salvatore no estaba allí.
La puerta se abrió, y el doctor entró con unos pa