Roxanne Meyers
Sentía que prácticamente estaba perdiendo la conciencia, y el dolor en mi pelvis se desvanecía a medida que los doctores trabajaban allí abajo. No necesitaba haber sido madre antes para reconocer que esos dolores no eran más que contracciones. Quise realmente desfallecer, pues todas las esperanzas que había depositado en aquella personita que creció en mi vientre, en ese ser que representaba todo por lo que alguna vez deseé vivir, ya no estaban.
Lo sabía. No necesitaba que ningún