Salvatore Gianluca
Roxanne se quedó dormida entre mis brazos, con su respiración tibia acariciando mi piel. Aunque la noche nos envolvía, no había frío; el ambiente era cálido, y su cuerpo desnudo reposaba sobre el mío con la tranquilidad de quien confía plenamente.
En su vientre ya se notaba una pequeña protuberancia sobre su pelvis, una prueba evidente de su embarazo. Cada día, el bebé parecía crecer un poco más, y junto con esa certeza también crecía mi angustia. Renato seguía al acecho y n